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#GetafeInvestiga la fragilidad y el envejecimiento a través del proyecto europeo eCare

El proyecto de salud eCare, con financiación de la Unión Europea, ha seleccionado las investigaciones en fragilidad del Grupo de Investigación de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe, entre las cuatro propuestas de soluciones innovadoras a desarrollar. Al tiempo que, en 2023, iniciará la validación clínica del sistema de estudio en ancianos de la Comunidad de Madrid a través del SERMAS.

Sobre eCare, el fabricante de aparatos electrónicos Televes, en consorcio con la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe, MG Biomed SL y la Universidad Politécnica de Madrid, desarrollarán los aparatos que detectan la fragilidad para estudiarla.

El Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe, ha explicado para el programa ‘Hoy por Hoy Madrid Sur’ de la Cadena Ser, que se trata de un “proyecto de monitorización no inclusiva para poder medir la fragilidad, implementar intervenciones con ejercicios o dietas y estudiar el progreso”.

A cada sujeto se le entregará un kit compuesto por tres elementos: un medidor de velocidad de la marcha que se podría colocar en el pasillo; otro que registra el tiempo que tarad el mayor en incorporarse; y el último el peso. “Esa información se integra y se detecta la fragilidad”, explica el Dr. Mañas en el citado programa radiofónico.

Dos de los aparatos del kit se desarrollan en el Hospital de Getafe. La Comunidad de Madrid y el SERMAS también avanza en el desarrollo de los kits que se distribuirían entre los mayores para la detención de fragilidad en el hogar, primero con el estudio de la validación clínica de los sensores.

La fragilidad suele venir asociada a otros factores de riesgo y a la soledad. Las experiencias de investigación sugieren que la fragilidad puede considerarse una condición maleable y manejable y, por lo tanto, puede haber oportunidades a lo largo de su camino para detener, revertir, manejar y/o prevenir sus consecuencias adversas y su empeoramiento.

Programa eCare para una sociedad que envejece

La longevidad es uno de los mayores logros de las sociedades modernas. Sin embargo, el envejecimiento de la población tiene profundas implicaciones para la planificación y la prestación de servicios sociales y de salud.

Actualmente, el gasto de la Unión Europea en atención médica está creciendo más rápido de lo que su PIB. Según el Informe sobre el envejecimiento de 2015, se prevé que los costes totales del envejecimiento en la zona del euro aumenten 1,5 puntos porcentuales del PIB ―del 26,8 % en 2013 al 28,3 % en 2060―.

Mientras que la fragilidad aumenta, el monto promedio del gasto en salud también aumenta. De hecho, la expresión más problemática del envejecimiento de la población es la condición clínica de fragilidad, que disminuye en múltiples sistemas fisiológicos, lo que en conjunto da como resultado una mayor vulnerabilidad a los cambios repentinos en el estado de salud desencadenados por eventos estresantes, relativamente menores.

Y la atención integral ofrece quizás una mayor oportunidad para preservar la función en el envejecimiento tardío. Con este objetivo, el proyecto eCare procurará el desarrollo de pruebas e implementación de herramientas y servicios digitales para facilitar la traducción de la información clínica a modelos de atención integrados en los servicios sociales y de salud.

El objetivo de eCare es lanzar una licitación de adquisiciones precomerciales para ofrecer soluciones digitales disruptivas; para la prevención y el manejo integral de la fragilidad; para fomentar la vida independiente, el bienestar; y para aliviar la presión presupuestaria de los servicios de salud y atención sociosanitaria.

Claves para envejecer mejor

La XLIV edición de los Cursos de la Granda ha contado con la participación del grupo de investigación Envejecimiento y Fragilidad de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe (FIBHUG).

Con el título “Envejecimiento y Nutrición” nuestros expertos aportaban algunas claves para obtener, a través de lo que comemos y en general de nuestro estilo de vida, un envejecimiento saludable.

No podemos evitar el paso del tiempo, pero sí podemos mitigar los efectos de este tiene sobre nuestro cuerpo.

Dirigido por el Prof. Leocadio Rodriguez Mañas, el grupo de investigación de Getafe estudia, con especial interés, la fragilidad. Un síndrome clínico-biológico caracterizado por una disminución de las reservas fisiológicas del adulto mayor a consecuencia del acumulativo desgaste de los sistemas fisiológicos, causante de efectos adversos tales como caídas, discapacidad, hospitalización, institucionalización, o muerte.

En esta ocasión, entrevistamos a la Dra. Olga Laosa Zafra ―ponente en el curso, farmacóloga clínica e investigadora de la FIBHUG―, que nos ayudará a comprender cómo podemos influir, desde ya, en nuestra forma de envejecer.

– Díganos Dra. Laosa, podemos elegir cómo envejecer. ¿Podemos influir en eso?

El envejecimiento es inevitable. Todos envejecemos (la alternativa no es muy tentadora). El envejecimiento conlleva una serie de cambios y está asociado a multitud de comorbilidades que son mucho más prevalentes en esta población. Además, el envejecimiento se acompaña de una pérdida en la reserva fisiológica, conocida como capacidad intrínseca.

Si conseguimos llegar con suficiente reserva fisiológica y frenamos la pérdida de esta, o incluso recuperamos la ya perdida, podemos mejorar la forma de envejecer. No existe una fórmula mágica, pero se sabe que intervenciones basadas en actividad física y nutrición adecuada pueden hacer esta función.

– ¿Nunca es tarde para empezar a cuidarse?

Siempre se puede hacer algo, pero a veces sí que llegamos tarde. Se sabe que, a diferencia de la fragilidad (un síndrome biológico asociado al envejecimiento en el que se reduce la reserva fisiológica y se incrementa la sensibilidad a ciertas situaciones de estrés, como puede ser un ingreso, una caída…), que es potencialmente reversible con intervenciones como las indicadas previamente, cuando se instaura la discapacidad, esta ya es prácticamente imposible de revertir.

Por eso, cuanto antes diagnostiquemos y tratemos a la persona en riesgo de discapacidad, es decir, diagnosticar y tratar la prefragilidad y la fragilidad, obtendremos mejores resultados en salud y bienestar.

– ¿Qué diría que es envejecer de forma exitosa?

Yo diría mejor de forma saludable. Envejecer de forma saludable conlleva envejecer haciendo lo que a cada uno le gusta hacer, es decir, con calidad de vida. Si a mi me gusta caminar por el campo, tendría que poder seguir caminando por el campo, porque es lo que me dará calidad de vida, y si lo que me gusta es poder jugar con mis nietos en el parque, poder hacerlo sería tener calidad de vida.

– El curso se titulaba “Envejecimiento y Nutrición”. ¿Cómo podemos obtener un envejecimiento saludable a través de lo que comemos?

La alimentación es un pilar fundamental a la hora de envejecer de forma saludable, pero no solo envejecer, sino vivir de forma saludable a cualquier edad. Pero se debe acompañar de una actividad física adecuada que es lo que completa los hábitos saludables.

Por poner un ejemplo sencillo, si comemos suficiente cantidad de proteínas, la actividad física hará que nuestro musculo funcione mejor y no solo eso, sino que se desarrolle más musculo. Por eso, una cosa complementa a la otra.

– ¿Podemos revertir un estado de fragilidad con la alimentación y el ejercicio físico?

Como mencionaba antes, la fragilidad se diferencia de la discapacidad fundamentalmente en que es potencialmente reversible con intervenciones sobre todo basadas en actividad física y alimentación, así que la respuesta es “sí”.

Hay numerosos estudios que así lo confirman, entre ellos, dado que es uno de los nuestros, el MIDFRAIL. En MIDFRAIL hemos visto que en sujetos ancianos frágiles y prefrágiles, diagnosticados de diabetes tipo 2, un programa de intervención multimodal compuesta de actividad física sobre todo de resistencia de miembros inferiores, y un programa de educación y nutrición, puede mejorar la función física medida a través del test SPPB (datos ya publicados) y mejora el estado de fragilidad llegando incluso a revertirlo (datos pendientes de publicación). Aunque este ensayo clínico se realizó en sujetos diabéticos, también existe evidencia en población general, como es el caso del proyecto SPRINTT.

Esto en cuanto a ensayos clínicos, pero en el estudio de cohortes ETES (Estudio de Toledo de Envejecimiento Saludable) se ha evidenciado que el riesgo de malnutrición se asocia con el desarrollo de fragilidad, y la malnutrición se asocia con la mortalidad.

– ¿Qué patologías son más frecuentes en el adulto mayor y cómo diría que las podemos evitar o mitigar de jóvenes?

Las patologías crónicas como la DM, la HTA, y toda la enfermedad cardiovascular (ECV) son mucho más frecuentes en adultos mayores. Pero no solo esto, el cáncer también es mas frecuente en esta población, y la patología neurológica, tanto el ICTUS como cualquier tipo de demencia.

Se sabe que existen zonas del mundo en las que la gente es más longeva y, además, las patologías tales como la ECV, la demencia y el cáncer son menos prevalentes. Estas zonas llamadas “Blue Zones”, referenciadas hace años por la revista National Geographic, tenían características particulares, pero también algunos puntos en común que, básicamente, tienen que ver con: hábitos saludables, como una dieta basada en el semivegetarismo; actividad física constante; familia y entorno social adecuados; actitud positiva y propósito de vida; ausencia de hábitos tóxicos, fundamentalmente el tabaco.

Por tanto, en el proceso de envejecimiento hay factores que no son modificables, como la edad, pero otros que son modificables y se pueden atenuar o incluso eliminar, como pueden ser algunas enfermedades. Los hábitos saludables ayudan a mantener la calidad de vida durante el envejecimiento.

– ¿Cambian nuestras necesidades nutricionales a lo largo de la vida?

Si, claramente. Los adultos mayores necesitan mayor aporte proteico para evitar la pérdida de masa muscular, y aun mayor en situaciones de enfermedad aguda o fragilidad.

La distribución de los nutrientes debe seguir las recomendaciones de nutrición equilibradas, incrementando el aporte proteico, que no debería ser inferior a 1-1,2 mg(kg de peso/día. La energía debe proceder fundamentalmente de los hidratos de carbono, y la cantidad de lípidos debe permanecer también estable, suponiendo la tercera parte de la energía aportada.

El envejecimiento conlleva una serie de cambios fisiológicos y, en muchas ocasiones unos cambios fisiopatológicos, además de unos cambios sociales. En cuanto a los cambios fisiológicos, se produce una alteración en el metabolismo, de forma que hay un descenso en la síntesis de proteínas y un aumento en su degradación. Por eso, y dado que las proteínas son esenciales tanto para la formación como para la función del musculo, se necesita un mayor aporte externo de proteínas. Así mismo, se produce un aumento de la grasa corporal y se altera la capacidad de metabolizar la glucosa. También se producen cambios en el tubo digestivo, como menor cantidad de ácido gástrico, alteración en la absorción de nutrientes… y una alteración en el gusto y en el olfato, por lo que se altera el apetito. Además, necesitan mayor aporte de fibra puesto que es muy frecuente el estreñimiento en esta población dado que disminuye la motilidad intestinal. En las personas mayores que viven solas, se produce un riesgo alto de malnutrición por el hecho de cocinar para uno mismo y comer solo. Esto es en líneas generales, ya que hay que individualizar dependiendo de las patologías, los gustos, y las costumbres de cada persona.

– Como farmacóloga, ¿se sitúa a favor o en contra de los complementos alimenticios?

Pues mi opinión es que cuando se necesitan, se utilicen. No de forma generalizada, sino dependiendo de cada caso. Es probable que muchos adultos mayores no lleguen a los requerimientos recomendados sobre todo de proteínas, por lo que no estimulan la síntesis de más proteínas, lo que implica pérdida de masa y función muscular. En estos casos, los suplementos, cuando están indicados, sí han demostrado mejorar la calidad de vida y ser coste-efectivos. La población anciana es muy heterogénea, por lo que generalizar no es lo más adecuado.

El problema es que, para estudiar cada caso, se necesitaría “hilar muy fino” y no tenemos herramientas accesibles y fáciles de usar que sean tan finas, tan discriminativas. En clínica se utilizan medidas de calidad de la alimentación y de detección de malnutrición muy aproximadas.

Por otro lado, mi consejo es evitar los alimentos enriquecidos por ejemplo con calcio porque la cantidad de suplemento es claramente insuficiente y el precio es muy elevado.

– Por nuestra forma de vida. ¿Cree usted que la edad media de vida de una persona seguirá incrementándose en los próximos años o, por el contrario, estamos muy próximos al límite de lo posible?

A día de hoy, con los conocimientos actuales, la esperanza de vida está ya muy cercana al límite. De hecho, en los últimos 100 años hemo incrementado la esperanza de vida en más de 50 años. Esto lo podemos ver como un éxito de la medicina y de la sociedad, pero también supone un reto tanto económico como social. Es posible que esta esperanza de vida se incremente en las próximas décadas, y así se prevé, pero ya en mucha menor medida. Lo que realmente importa es cómo vamos a vivir esos años, y ahí es donde tenemos que poner el foco de atención.

– Ustedes manejan investigaciones multicéntricas que les han permitido conocer de primera mano la situación del adulto mayor en otros países. ¿Qué nos puede decir de esto? ¿Qué hacen mejor y qué hacen peor que aquí en España?

Nosotros hemos trabajado en nuestros estudios con numerosos países, sobre todo con Latinoamérica y Europa. En estos países, aunque existen numerosas diferencias entre ellos, probablemente debidas a diferencias culturales y sociales, cada vez está más extendida la idea de poner el foco de atención en la función y la calidad de vida de los adultos mayores.

En Latinoamérica la visibilidad de los geriatras dentro de la sanidad es bastante más elevada que en otros países, incluido España, donde existen muchas comunidades autónomas donde no hay, o hay muy pocos geriatras. En Latinoamérica, además, las políticas de atención sociosanitaria promovidas con la ayuda de la PAHO (Panamerican Health Organization) están ayudando a cambiar la perspectiva en el tratamiento de las personas mayores.

– En sus investigaciones están utilizando la tecnología para dotar al anciano de herramientas que pueda emplear en la mejora de su calidad de vida. Pautas de ejercicio, nutrición, etcétera. ¿Cómo se manejan los adultos mayores con las aplicaciones informáticas y los dispositivos móviles que les prestan?

Es importante que la investigación esté centrada en la necesidad y no en la tecnología. Esto quiere decir que el objetivo es que la tecnología ayude a una necesidad determinada. Para esto, es importante que, en el caso de los adultos mayores, la tecnología sea fácilmente usable por las personas que van a utilizarla. En este sentido, cuando en nuestro grupo se comienza a investigar con algún dispositivo, desde el inicio se tiene en cuenta la opinión de los usuarios finales, atendiendo a sus necesidades y sus requerimientos. Habitualmente, se usan dispositivos intuitivos, con “interfaces” muy sencillas de usar. La mayoría de los usuarios se manejan estupendamente, y además les gusta usarlo.

– Como sociedad. ¿Qué podemos hacer para mejorar el envejecimiento de nuestros adultos mayores?

Debemos ver el envejecimiento como un reto y no como una carga. Facilitar la vida activa de los adultos mayores, investigar en envejecimiento activo y saludable, y promover la participación de los adultos mayores en investigación, son algunas de las cosas que podemos hacer como sociedad.

La Dra. Olga Laosa en la XLIV edición de los Cursos de la Granda.

La nutrición en el envejecimiento activo y saludable. Cursos de La Granda

La XLIV edición de los Cursos de la Granda, se desarrollará en el Palacio de Ferrera en Avilés y contará con la participación del Prof. Leocadio Rodriguez Mañas (Jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe) y parte de su equipo.

Durante los días 24 a 26 de agosto de 2022 el curso estará enfocado a la importancia de la nutrición en el envejecimiento activo y saludable.

En esta edición, el curso será dirigido por el Prof. Rodriguez Mañas y codirigido por las Dras Olga Laosa (farmacóloga clínica e investigadora de la FIBHUG) y Beatriz Rodriguez (Economista de la salud y profesora de la UCM).

Contará con la participación de expertos en: investigación básica (Prof. José Viña de la Universitat de València), geriatría (Dra. Isabel Rodriguez del H.U. Clínico San Carlos), ejercicio físico (D. Alejandro Alvarez del CIBERFES), nuevas tecnologías (Dr. Rodrigo Perez de la FIBHUG) y nutrición (Dña. Cristina Pérez del servicio de Geriatría del HUG).

Miércoles, 24 de Agosto

9,30 h. PRESENTACIÓN E INAUGURACIÓN

Prof. Leocadio Rodríguez Mañas. Hospital Universitario De Getafe. Ciber de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (Ciberfes)-Instituto de Salud Carlos III. Global Aging Research Network-International Association of Gerontology and Geriatrics (Garn-Iagg)

Dra. Olga Laosa Zafra. Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Universitario de Getafe

Prof. Beatriz Rodríguez Sánchez. Departamento de Economía Aplicada, Pública y Política, Facultad de Derecho, Universidad Complutense de Madrid

10,00 h. ¿QUÉ ENTENDEMOS POR NUTRICIÓN?

Dra. Olga Laosa Zafra. Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Universitario de Getafe

10,45 h. ENVEJECIMIENTO Y NUTRICIÓN

Dra. Isabel Rodríguez Sánchez. Servicio de Geriatría Hospital Clínico Universitario San Carlos, Madrid

11,30 h. COLOQUIO

12,00 h. DESCANSO

12,30 h. NUTRICIÓN Y DETERIORO FUNCIONAL

Prof. Leocadio Rodríguez Mañas. Hospital Universitario De Getafe. Ciber de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (Ciberfes)-Instituto de Salud Carlos III. Global Aging Research Network-International Association of Gerontology and Geriatrics (Garn-Iagg)

13,15 h. COLOQUIO

16,00 h. ¿QUÉ DEBEMOS TENER EN CUENTA SOBRE NUTRICIÓN EN LAS PERSONAS MAYORES?

Prof. Leocadio Rodríguez Mañas. Hospital Universitario De Getafe. Ciber de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (Ciberfes)-Instituto de Salud Carlos III. Global Aging Research Network-International Association of Gerontology and Geriatrics (Garn-Iagg)

Dra. Olga Laosa Zafra. Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Universitario de Getafe

Dra. Isabel Rodríguez Sánchez. Servicio de Geriatría Hospital Clínico Universitario San Carlos, Madrid

Dª Cristina Pérez Ramírez. Nutricionista, Servicio de Geriatría Hospital Universitario de Getafe

Jueves, 25 de Agosto

10,00 h. ABORDAJE INTEGRAL DE LA NUTRICIÓN EN PERSONAS MAYORES: DEL DIAGNÓSTICO AL TRATAMIENTO

Dª Cristina Pérez Ramírez. Nutricionista, Servicio de Geriatría Hospital Universitario de Getafe

10,45 h. IMPACTO          ECONÓMICO     DE          LOS        DÉFICITS             NUTRICIONALES EN POBLACIÓN ANCIANA NO INSTITUCIONALIZADA

Prof. Beatriz Rodríguez Sánchez. Departamento de Economía Aplicada, Pública y Política, Facultad de Derecho, Universidad Complutense de Madrid

11,30 h. COLOQUIO

12,00 h. DESCANSO

12,30 h. APLICACIÓN DE LA TECNOLOGÍA PARA MEJORAR LA NUTRICIÓN

Prof. Rodrigo Pérez Rodríguez. Fundación de Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe y Universidad Carlos III, Madrid

13,15 h. COLOQUIO

16,30 h. ELABORANDO UNA DIETA ADECUADA PARA PERSONAS MAYORES

Prof. Leocadio Rodríguez Mañas. Hospital Universitario De Getafe. Ciber de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (Ciberfes)-Instituto de Salud Carlos III. Global Aging Research Network-International Association of Gerontology and Geriatrics (Garn-Iagg)

Dra. Isabel Rodríguez Sánchez. Servicio de Geriatría Hospital Clínico Universitario San Carlos, Madrid

Dª Cristina Pérez Ramírez. Nutricionista, Servicio de Geriatría Hospital Universitario de Getafe

Prof. Rodrigo Pérez Rodríguez. Fundación de Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe y Universidad Carlos III, Madrid

Viernes, 26 de Agosto

10,00 h. INTERVENCIÓN NUTRICIONAL: ¿SÓLO O CON EJERCICIO? QUÉ NOS DICE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA

D. Alejandro Álvarez Bustos. Fisioterapeuta del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), Instituto de Salud Carlos III, Madrid

10,45 h. COLOQUIO

11,15 h. CÓMO VIVIR PARA ENVEJECER MEJOR: EL PAPEL DE LA NUTRICIÓN

Prof. José Viña Ribes. Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina, Universidad de Valencia

12,00 h. COLOQUIO

12,30 h. CLAUSURA

La fragilidad y la pérdida de masa y función muscular predice la discapacidad en mayores

Un estudio coordinado por el Grupo de investigación en Envejecimiento y Fragilidad de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universito de Getafe, dirigido por el Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, jefe de Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe y director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), señala que la presencia de sarcopenia (pérdida de masa y función muscular) en personas mayores frágiles puede predecir la evolución hacia la discapacidad en estos pacientes en un horizonte temporal de tres años. El trabajo ha sido publicado por la revista científica Journal of the American Medical Directors Association (JAMDA).

La fragilidad es un síndrome biológico asociado a la edad que aumenta el riesgo de sufrir eventos adversos, como la discapacidad o la mortalidad. Por su parte, la sarcopenia se define como la baja fuerza, masa y/o función muscular, y es altamente prevalente en las personas mayores. Aunque la fragilidad y la sarcopenia son entidades distintas, pueden coexistir.

De hecho, en estudios previos, este mismo grupo demostró que solo una pequeña proporción de individuos sarcopénicos son frágiles, entre el 8,2% y el 15,7%, mientras que alrededor de un tercio de los individuos frágiles no presentan sarcopenia.

“Este hallazgo sugiere que la sarcopenia y la fragilidad son entidades relacionadas, pero no son la misma condición, y que su asociación posiblemente puede responder a la existencia de diferentes formas clínicas de fragilidad (sarcopénica y no sarcopénica) que implican diferentes riesgos”, explica Leocadio Rodríguez Mañas, coordinador del grupo de Investigación de Geriatría de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe (FIBHUG).

En esta nueva investigación, el equipo se centró en analizar si existen diferencias en los riesgos de discapacidad y muerte asociadas con estas dos formas distintas de fragilidad. “Se ha demostrado que la sarcopenia y la fragilidad predicen por separado la discapacidad y la muerte en la vejez. Nuestro objetivo fue ir un paso más allá para determinar si la sarcopenia puede modificar el pronóstico de la fragilidad, tanto en mortalidad como en discapacidad”, señala Rodríguez Mañas.

Para analizar estas posibles relaciones, se estudiaron datos de 1.531 participantes con una edad media de 75,4 años del Estudio de Toledo en Envejecimiento Saludable (ETES), una cohorte de adultos mayores de más de 65 años.

La fragilidad se evaluó con la escala de Linda Fried, que permite clasificar a los individuos en robustos, prefrágiles o frágiles, en base a si presentan o no los siguientes criterios: fatiga, baja velocidad de la marcha, baja fuerza de prensión, pérdida de peso involuntaria y poca actividad física. Por otra parte, la sarcopenia se evaluó de acuerdo al algoritmo de la Foundation for the National Institutes of Health (FNIH), que califica como sarcopénicos a aquellos individuos con baja velocidad de la marcha, baja fuerza de prensión y baja masa muscular. La presencia de discapacidad se reevaluó a los 3 años, y la supervivencia se reportó, de media, hasta los 5 años y medio posteriores a la primera visita.

Una combinación que predice la discapacidad

El análisis de los datos de estos pacientes demostró que la fragilidad acompañada de sarcopenia se relaciona con la evolución a la discapacidad: “Cuando estas dos condiciones coinciden en un paciente, es predictor de que esta persona sufrirá discapacidad a los 3 años”, explica Betty Davies, investigadora del Grupo de Envejecimiento y Fragilidad de la FIBHUG y una de las autoras principales del estudio.

Por otra parte, “la fragilidad y la prefragilidad, con el añadido de sufrir sarcopenia, mostraron también su asociación con el riesgo de mortalidad”, señala Alejandro Álvarez Bustos, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) y otro de los autores del estudio. “Sin embargo, aunque la fragilidad permanece como un fuerte predictor de mortalidad, la sarcopenia parece jugar un papel menos relevante”, aclara el investigador.

“Nuestros resultados confirman que la sarcopenia y la fragilidad coexisten pero que son entidades diferentes con riesgos asociados diferentes”, resume Leocadio Rodríguez Mañas. En este sentido, “dado que se ha demostrado de que la presencia conjunta de fragilidad y sarcopenia hace que las personas mayores avancen hacia la discapacidad, deberían diseñarse intervenciones dirigidas a evaluar y detectar si el paciente presenta o no ambas condiciones”, concluye el jefe de Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe.

Artículo de referencia:

Davies, B (Betty); Walter, S (Stefan); Rodríguez-Laso, A (Ángel); García-García, FJ (Francisco José); Álvarez-Bustos, A (Alejandro); Rodríguez-Mañas, L (Leocadio). Differential Association of Frailty and Sarcopenia With Mortality and Disability: Insight Supporting Clinical Subtypes of Frailty. JAMDA Journal of the American Medical Directors Association. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jamda.2022.03.013

#GetafeInvestiga la relación de la fragilidad con la discapacidad, la hospitalización y la mortalidad

Un estudio coordinado por el Grupo del Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, jefe de Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe (HUG), director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), y coordinador del grupo de Investigación de Geriatría de la Fundación para la Investigación Biomédica del HUG, confirma que el alto grado de fragilidad está asociado con la discapacidad, la hospitalización y la mortalidad en personas mayores de 65 años.

La fragilidad es un síndrome biológico asociado a la edad que aumenta el riesgo de sufrir eventos adversos, pero que es dinámico y potencialmente prevenible y reversible. El estudio, publicado por la revista científica “Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle”, ha analizado las diferentes trayectorias de fragilidad en base a una escala llamada Rasgo de Fragilidad 5 (FTS5, siglas en inglés) y se han relacionado con efectos adversos en este grupo de edad.

Como base para este trabajo, los investigadores han utilizado datos de 975 participantes del Estudio de Toledo en Envejecimiento Saludable (ETES), una cohorte de adultos mayores de más de 65 años. Las trayectorias de fragilidad se obtuvieron de los datos recogidos en dos evaluaciones (2006-2009 y 2011-2013), distanciadas en cinco años. Posteriormente a esta segunda evaluación, la discapacidad se evaluó a los tres años, la hospitalización se reportó hasta 2016 (con una mediana de cuatro años) y la mortalidad hasta 2019 (con una mediana de casi siete).

La relevancia clínica de este hallazgo respalda la evaluación de la fragilidad para complementar la valoración del estado de salud de los adultos mayores y su relación con posibles eventos adversos. “Nuestros resultados respaldan la naturaleza dinámica de la fragilidad y el beneficio potencial de las intervenciones destinadas a reducir sus niveles en resultados adversos relevantes y onerosos”, se concluye en el trabajo publicado.

La fragilidad se evaluó a través del FTS5 que evalúa cinco aspectos centrales de la fragilidad: la actividad física, la velocidad de la marcha, la fuerza de presión manual, el índice de masa corporal y el Test de Romberg para medir el equilibrio de pie. En este estudio se encontraron cinco trayectorias, lo que confirma el dinamismo de la fragilidad. En tres de ellas aumentaba, aunque partían de niveles iniciales distintos (puntuaciones de fragilidad bajas, leves y moderadas), en una se mantenía en niveles moderados y en la otra en leves.

Según explica el Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, coordinador del grupo de Investigación de Geriatría de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe, “este hallazgo es importante ya que, aunque la fragilidad tiende a aumentar con el envejecimiento de la población no ocurre esto en todos los adultos mayores”.

El trabajo ha analizado las diferentes trayectorias de fragilidad y las relaciona con eventos adversos en 975 personas mayores de 65 años.

Álvarez-Bustos, Alejandro; Carnicero-Carreño, Jose Antonio; Sanchez-Sanchez, Juan Luis; Garcia-Garcia, Francisco Javier; Alonso-Bouzón, Cristina; Rodríguez-Mañas, Leocadio. Associations between frailty trajectories and frailty status and adverse outcomes in community-dwelling older adults. Journal of Cachexia Sarcopenia Muscle. DOI: 10.1002/jcsm.12888