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Dr. José Ángel Lorente, Jefe del Servicio de Medicina Intensiva del HUG: “Un hospital sin investigación es un hospital pobre”

El Dr. José Ángel Lorente es el Jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Getafe y, ahora también, es Catedrático de Medicina Intensiva por la Universidad Europea. Dedica su día a día a los pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos y en la Unidad de Grandes Quemados del HUG y saca tiempo, además, para la investigación.

Dr. José Ángel Lorente, Jefe del Servicio de Medicina Intensiva,

Durante sus estudios de Medicina, empezó a sentir un gran interés por la fisiología, lo que le llevó a especializarse en una disciplina muy exigente en cuanto al nivel de trabajo, tal y como la define el Doctor, y que implica un alto estándar de docencia y de asistencia. Desde el año 1992 trabaja en el Hospital Universitario de Getafe donde está implicado enormemente en el cuidado de los enfermemos ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos y en la Unidad de Quemados.

PREGUNTA: ¿Por qué escogiste la Medicina Intensiva y qué te aporta en tu día a día?

RESPUESTA: La medicina intensiva es una especialidad muy interesante por varias razones. Una es que se trata de una especialidad que tiene mucha relación con la fisiología y la fisiopatología, y cualquier médico al que le guste esta disciplina va a tener aquí una oportunidad de satisfacer esa inquietud.

Es muy gratificante en el sentido de que el efecto de las intervenciones que se implementan es generalmente muy, muy rápido. Suceden en días, horas o minutos. Y esta es una característica también interesante de la medicina intensiva, es muy dinámica. Los problemas que nos planteamos cada día son muy diferentes y eso hace que cada día sea muy distinto, no hay día igual al anterior. Al final, todo depende de la evolución de los pacientes y de los que lleguen nuevos. Pienso que es el sitio más interesante para trabajar, en general, y, dentro del hospital, también es la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), porque es muy cambiante, es muy dinámica. También, exige una un estado de atención muy alto para identificar los problemas.

Otra peculiaridad es que la especialidad se ha hecho muy compleja, quizá en las últimas dos décadas, por el uso de nuevos sistemas de monitorización. Tenemos que conocer uso de técnicas de diagnósticas y de monitorización que exigen una formación especial y continuada, no solo en el manejo de las herramientas, pero también en manejo del enfermo crítico.

P: ¿En qué consiste el trabajo diario de un médico intensivista?

R: Nuestro trabajo diario consiste inicialmente en el conocimiento detallado de la situación de cada enfermo de ese día, eso lo hacemos en una sesión de la mañana. Esa sesión es muy importante porque se mencionan y se discuten cambios que ha habido en los pacientes el día anterior durante la noche con más detalle en los pacientes que han ingresado y se hace un plan con esos pacientes para ese. Esto exige, pues, un examen detallado de la situación del paciente, el examen físico, los análisis de ese día. La especialidad nuestra tiene la peculiaridad de que la situación del enfermo es muy cambiante. Por eso hay que ver a los pacientes con detalle durante la jornada laboral y, a veces, hay que reexaminarlos durante la guardia.

Nuestro trabajo tiene, también, la peculiaridad de que, debido a la característica de los pacientes, con frecuencia requieren procedimientos que se hacen en la UCI, como monitorización cardiovascular, canalización de vías para el tratamiento y monitorización, monitorización de otros aspectos de la disfunción de órganos, de la función cerebral, etcétera. A menudo, hay que acompañar al paciente a hacer pruebas de imagen, al servicio de Radiología y algunos requieren de intervenciones quirúrgicas. El enfermo es muy dinámico y requiere de mucha atención y de una toma de decisiones frecuente y rápida. Otra peculiaridad es que esto sucede durante las 24 horas del día, durante las horas de la jornada, pero también durante la tarde y la noche, en las guardias.

Por razones asistenciales y también formativas, tenemos otra sesión a las 13:00 H en la que de forma más detallada que en la anterior, se discuten los problemas de los pacientes uno por uno. Y, después de esta reunión se terminan las tareas que estén pendientes.

El enfermo crítico es muy dinámico y requiere de mucha atención y de una toma de decisiones frecuente y rápida.

P: ¿Qué exigencias tiene el trabajo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)?

R: La UCI es una unidad especial en el hospital que forma parte del Servicio de Medicina Intensiva. El trabajo nuestro tiene vario aspectos, como en otras especialidades, de asistencia a la docencia y la investigación. Queremos desarrollar las tres de forma excelente. Lo principal es ver a los pacientes y atenderles bien siempre con las herramientas más actualizadas de que dispongamos. Y de la mano de la asistencia va a la docencia y la investigación, no son cosas contrapuestas ni independientes, sino que están muy relacionadas y, de hecho pensamos que tener investigación también es excelente.

La asistencia en la UCI, en nuestro caso, incluye la de enfermos polivalentes. En una UCI general tenemos 18 camas y es una UCI de una complejidad elevada porque somos referencian de diferentes especialidades para otras áreas de salud, cirugía de tórax, neurocirugía, cirugía vascular y muy particularmente para enfermos quemados. Tenemos enfermos quemados de otras provincias del país que ingresan en una en una parte de la UCI que está físicamente separada, que es la Unidad de Grandes Quemados.

P: El Médico Intensivista no puede trabajar solo en la UCI. ¿Quiénes conforman el equipo que hace que esta unidad funcione?

R: La atención del enfermo crítico exige la colaboración íntima de otros profesionales. El médico hace su trabajo en colaboración muy estrecha con el personal de enfermería, con los auxiliares de enfermería, TCAES, y celadores. Los enfermeros y enfermeras de la UCI tienen una gran importancia ya que la evolución del enfermo crítico depende del cuidado de ellos. Son profesionales formados en la medicina intensiva y, en el caso del Hospital de Getafe, también, en grandes quemados.

Además, contamos con médicos y residentes en formación. Mantenemos una importante y estrecha colaboración con el servicio de farmacia para abordar el tratamiento farmacológico de los pacientes críticos.

P: La Unidad de Grandes Quemados del Hospital Universitario de Getafe es un centro de referencia para la asistencia e investigación de enfermos quemados. ¿Qué particularidades tiene?

R: La Unidad de Quemados en el contexto del servicio UCI implica retos especiales. Las características de nuestro trabajo que, ya suceden en la UCI, pues aquí son más importantes. La colaboración con el personal de enfermería es esencial. La evolución del enfermo depende de estos profesionales que están, además, especializados, en este caso especializadas porque son seis enfermeras, en el cuidado de las quemaduras. Por otro lado, también se colabora con otros especialistas como los cirujanos plásticos ya que el enfermo necesita repetidas intervenciones.

Los enfermos críticos son muy demandantes, pero el paciente quemado lo es si quiere más, debido a que necesita estas intervenciones repetidas que te mencionaba y son más inestables, ya que pueden experimentar complicaciones infecciosas muy graves, con necesidades de cuidados diferentes. Por ejemplo, en muchos casos, se prescribe la sedación diaria y esto exige una gran dedicación de tiempo por parte de los médicos.

P: El Médico Intensivista necesita actualizarse continuamente, ¿en qué medida consideras que esta especialidad debe dedicarle tiempo a la investigación?

R: La investigación es una parte de la tarea del médico intensivista. Todos los puestos estamos implicados en ella y, a pesar de que con frecuencia es difícil encontrar ese tiempo, es muy importante hacerlo. Es muy relevante para un hospital que se investigue, un hospital sin investigación es un hospital pobre, donde la asistencia es peor porque la investigación está unida a la calidad de esta. Además, es necesaria para los médicos porque es un estímulo y una forma de mantener una práctica actualizada y de no estancarse.

La medicina basada en la evidencia exige un estudio continuo y requiere de mucho rigor en la práctica, eso necesita que haya mucha discusión. No queremos que la práctica esté basada en la opinión o en prácticas no contrastadas que no estén demostradas, sino que queremos la mejor evidencia disponible para cada pregunta que nos hacemos, por eso necesitamos la investigación.

La homogeneidad de la práctica clínica es otro eje vertebral que queremos también que sea el sustento de la práctica, o sea, que el paciente, también por razones éticas, reciba el mismo tratamiento, independientemente del médico, concretamente, del equipo que atienda a ese paciente. Todos deben tener la misma oportunidad y de curarse independientemente del profesional que le atiende de forma inmediata. Creemos que esto es también un signo de calidad.

Es muy relevante para un hospital que se investigue, un hospital sin investigación es un hospital pobre.

P: Antes mencionaste que la Medicina Intensiva exige una formación continuada. ¿Cómo se materializa esto en el trabajo en el Hospital de Getafe?

R: Lo cierto es que el aspecto asistencial está muy, muy relacionado con el aspecto de formación. La más inmediata y diaria es la formación de posgrado. Tenemos residentes, dos por año que formamos en la especialidad. Estos residentes rotan en diferentes servicios fuera de la UCI, pero en cierto momento en la residencia, están aquí prácticamente full time durante 3 años. Y esa actividad de formación es continua durante 34 horas durante la mañana, durante y durante la guardia.

De manera más especial, también está la formación de pregrado. Tenemos estudiantes que rotan con nosotros de la Facultad de Medicina de la Universidad Europea de Madrid. Rotar en tercero y es muy interesante porque aquí ya tienen la oportunidad de adquirir formación sobre cómo valorar a un enfermo grave, a un enfermo crítico, cómo monitorizarle y cómo aplicar algo que ya en ese momento están aprendiendo en esos años precoces de la carrera, como es la fisiología. Por otro lado, tenemos estudiantes de sexto de carrera de una asignatura optativa que es de Medicina Intensiva, que es original.

P: ¿Cómo se cuida al paciente crítico una vez ha salido de la UCI? ¿Se hace un seguimiento desde Medicina Intensiva?

R: Este es un tema que quizá no se ha resuelto. Cuando se da el alta de la Unidad de Grandes quemados, por ejemplo, va a la planta de cirugía plástica y nosotros no la seguimos. Son enfermos cuyos problemas médicos han mejorado claramente, no tienen que estar en la UCI, pero requieren de mucha atención. Quizás sí se podría, al menos por un tiempo seguir el manejo de estos pacientes en la planta, pero no lo hacemos y no lo hace nadie.

P: Estas mejoras que experimentan los pacientes críticos en la UCI son esenciales, pero ¿cómo se recupera el paciente de las secuelas de la propia estancia en esta unidad?

R: Ahora nos hemos centrado mucho en la investigación científica de la especialidad, en lo que se llama desenlaces a largo plazo. ¿Por qué? Porque nos hemos dado cuenta de que, siendo desde luego muy importante el manejo agudo del enfermo durante la fase más crítica de la enfermedad, los enfermos que sobreviven tienen luego una evolución que se caracteriza por lo que se llama la enfermedad crítica crónica. Es la persistencia de un estado de gravedad, pero menos agudo, más prolongado en el tiempo, que tiene un correlato bioquímico y fisiopatológico que estamos conociendo mejor, que es la persistencia de un estado de inflamación más prolongado en el tiempo, pero menos marcado con cambios clínicos muy evidentes. Cambios como la debilidad crónica, a veces tetraparesia, debilidad muscular que tiene que ya empezamos a describir bien tiene un conveniente neuropático muy complejo. Por eso, se llama de una forma genérica debilidad adquirida en la UCI. Incluso se ha observado también un deterioro cognitivo parecido a la enfermedad de Alzheimer después de la estancia en la UCI.

Estamos viendo el impacto que tiene el tratamiento agudo, o sea, hemos demostrado ya que tiene un impacto en esos desenlaces a largo plazo que se observan durante las semanas, meses y años después del ingreso en la UCI. Está relacionado con el tratamiento que reciben en la UCI y esto es un tema de investigación muy interesante en el cual también estamos nosotros implicados. En la fase aguda nos centramos en la supervivencia, que antes era nuestro objetivo único, ahora lo sigue siendo, pero también queremos ver cómo sobrevive y cómo lo que hacemos tiene impacto en esa calidad de vida.

Los enfermos que sobreviven en la UCI tienen luego una evolución que se caracteriza por lo que se llama la enfermedad crítica crónica.

P: ¿Esta situación de la que hablas está inducida únicamente por la inmovilización del paciente o hay otros factores que influyen?

R: Claro, está en relación con inmovilización y, además, con tratamientos que reciben nuestros pacientes, con el tipo de ventilación mecánica o con la posibilidad de desarrollar una infección más grave. Una de ellas es la inmovilización, por eso ahora hemos intensificado la fisioterapia de los pacientes de UCI. Desde el momento del ingreso, tanto en la UCI General como en la unidad de grandes quemados, el enfermo es valorado por el médico rehabilitador, con el que queremos tener una colaboración más estrecha. Cuando obviamente es posible, de acuerdo con la situación del enfermo, no siempre se puede hacer en el primer momento del ingreso, pero sí, cuando se pueda se debe iniciar la fisioterapia gracias a un esfuerzo grande del servicio por el servicio de rehabilitación fisioterapeutas designados para la UCI. Esto es un avance reciente muy importante.

La ceguera en el siglo XXI: causas y cuidado de nuestros ojos

La cuarta y última jornada del XVII Ciclo de Talleres sobre Innovación en la Gestión organizados por el Hospital Universitario de Getafe y por la Fundación para la Investigación Biomédica tuvo lugar el día 29 de febrero.

Esta sesión se centró en la Ceguera en el siglo XXI: Prevalencia del glaucoma y la retinopatía diabética como causas de la ceguera actual. Cuidado de nuestros ojos y prevención de patologías. La responsable de impartir este taller fue la Dra. María Teresa Álvarez Barrio. Desde el año pasado, es la Jefa del Servicio de Oftalmología del HUG. Antes, fue también Jefa de Sección de este hospital en el que lleva desde el año 1992, cuando finalizó su residencia en el Hospital Gregorio Marañón.

Al empezar su especialidad, se centró en el estudio de la retina, pero en esta área no encontraba su verdadera pasión porque “la retina te deja ciego. Con algunas enfermedades no puedes hacer nada y menos hace 30 años”. Sin embargo, el polo anterior del ojo, es decir, las estructuras de la parte de delante del globo ocular, los párpados, córnea, esclera, iris y catarata fueron las elegidas para su carrera profesional. Esta circunstancia le llevó a centrase en el glaucoma, una de las causas de la ceguera en el siglo XXI, junto a la degeneración macular y a la retinopatía diabética.

El glaucoma presenta síntomas muy tardíos que hacen que el paciente no sea consciente de la enfermedad hasta que está muy avanzada

El glaucoma es una afección que daña el nervio óptico y que se produce, principalmente, por el aumento de la presión intraocular. Se conoce como la ceguera silenciosa porque cuando el paciente es consciente de que le ocurre algo, el glaucoma ya se encuentra en un estado muy avanzado. Su campo visual se va reduciendo, explica la Dra. Álvarez Barrio, y todo lo que se haya perdido ya no se revierte puesto que se trata de tejido nervioso irrecuperable. Muchas veces los diagnósticos son casuales, el paciente acude por un golpe o por tener un cuerpo extraño en el ojo y al revisarle, se ve que tiene glaucoma.

Evolución del glaucoma

Durante esta cuarta sesión del ciclo de talleres, la Jefa de Oftalmología defendió las campañas de detección precoz del glaucoma, especialmente a partir de los 40 años. Además, explicó que los antecedentes familiares tienen un papel muy importante. “Siempre que diagnosticamos a una persona con glaucoma, le preguntamos si tiene hijos, para que ellos también se miren”, cuenta.

La prueba que se emplea para detectarlo en la tomografía computarizada y, como se ha incidido unas líneas atrás, es imprescindible su diagnóstico precoz, pues tiene cura. El tratamiento es escalonado, es decir, en un primer estado se pueden recetar gotas (betabloqueantes, prostaglandinas, inhibidores de la anhidrasa carbónica, etc.) que sirven para drenar el humor del ojo y aliviar la presión. Más tarde, se pasaría a la cirugía láser y el último tratamiento sería hacer una intervención como una esclerectomía profunda no perforante, una pequeña ventana en la parte superior de la esclera que hace que la resistencia a que salga el humor acuoso sea menor.

Existe otro escenario posible relacionado con el glaucoma, explica la Dra. Álvarez Barrio, y es cuando este es agudo. El paciente experimenta mucho dolor debido a un aumento brusco de la presión intraocular que requiere de una operación.

La degeneración macular progresa con la edad y disminuye la agudeza visual  

La causa más frecuente de pérdida de agudeza visual es la degeneración de macular. Su principal factor de riesgo es la edad. “Por encima de los 90”, explica la Dra. Álvarez Barrio, “vemos a muchas pacientes, sobre todo mujeres, que han tenido una degeneración macular que ha avanzado progresivamente. Nos dicen que no ven bien y nos encontramos con una degeneración seca”. También, tiene un componente hereditario muy importante, el tabaco hay que prohibirlo en cuanto se detecta y los hábitos alimentarios hay que mejorarlos, eliminando las grasas.

El problema de la degeneración macular reside en que no tiene cura. Va disminuyendo la agudeza visual y produce atrofia. No obstante, parece que los suplementos de vitaminas disminuyen su progresión y resultan favorables en su tratamiento, aunque, se insiste en que no tiene una recuperación.

Progresión de la visión con la degeneración macular. Genera visión central borrosa o reducida debido a la degradación de las capas internas de la mácula.

La prevalencia de la diabetes hace que el seguimiento de la salud visual de los pacientes sea muy complicado para los sanitarios

La diabetes mellitus es una enfermedad prevalente entre la población y es la principal causa de ceguera entre la población activa joven, relataba la Dra. Álvarez Barrio durante su taller. Es una afección microvascular en la que el árbol vascular de la retina experimenta micro aneurismas. El tratamiento consiste en controlar de forma óptima la glucosa de los pacientes, su tensión arterial y la función renal. Existe la opción de hacer un tratamiento de focal de forma no directa en la fóvea.

La retinopatía diabética viene acompañada de la dificultad de hacer el seguimiento de los pacientes, pues estos son muy numerosos. La Dra. Álvarez Barrio ha contado que en el Centro de Especialidades Los Ángeles de Getafe, una enfermera pasa consulta junto a dos oftalmólogos y hace un seguimiento a esos pacientes diabéticos estudiando su agudeza visual, la presión intraocular y tomando fotos del fondo del ojo. Más tarde, los oftalmólogos estudian los resultados y en caso de alguna anomalía se indican las pruebas médicas que haya que realizar.

La cooperación internacional no es suficiente para acabar con la desigualdad de recursos y tratamientos

Según el Informe Mundial sobre la Visión realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2020 sobre Ceguera y Discapacidad Visual, existen 2.200 millones de personas en el mundo con deterioro de la visión y en 1.000 millones de ellas podría haberse evitado o no han recibido tratamiento alguno. El bajo nivel socioeconómico impide a la población de los países menos desarrollados acceder a los recursos, tecnología y tratamientos adecuados para enfermedades tan corrientes como las cataratas. “No solo se trata de un asunto de recursos, sino también de formación de profesionales. Llegar a ser oftalmólogo requiere muchos años de especialización y de formación que en esos países no puedes permitirte”, indica la oftalmóloga. La cooperación internacional es importante pero no es suficiente, añade, una vez has abandonado el país, mantener la situación es muy complicado.

A nivel internacional, la OMS ha hecho 111 campañas para erradicar en países como Marruecos una enfermedad llamada tracoma que se produce por la conjuntivitis no tratada. “Puede dejarte ciego porque provoca unas cicatrices muy profundas en los ojos que provoca incluso que las pestañas se metan hacia dentro del ojo”, apunta la Dra. Álvarez Barrio. En este sentido, añade, podrían mejorarse muchas cosas.

¿Sabemos cuidar de nuestros ojos?

Para la Dra. Álvarez Barrio el cuidado que hacemos de nuestros ojos es muy deficiente. “¡No sé cómo llegamos a la edad adulta con los dos ojos útiles!”, comenta. En general, existe un gran desconocimiento de cómo cuidar nuestro cuerpo y nuestros ojos, en particular. Por ejemplo, nos frotamos con fuerza los ojos cuando nos pican y es una de las principales causas de deformidad corneal grave, explica la Doctora. Esto hace que la córnea se debilite, se produce queratocono, una enfermedad que provoca un alto astigmatismo.

Entrevista al Dr. Santos Enrech, Jefe de Oncología del HUG, por el Día Mundial contra el Cáncer

El pasado 4 de febrero se celebraba el Día Mundial contra el Cáncer. El lema de esta jornada, Por unos cuidados más justos, reivindica la importancia y la necesidad de que todos los pacientes tengan un acceso equitativo a los tratamientos y a la misma calidad en la atención. Además, se insiste en lo imprescindible que es la investigación en todos los campos y, en este caso, para esta enfermedad, que es muchas a la vez, y que supone la primera causa de muerte en España y en el mundo.

El Dr. Santos Enrech, es el Jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario de Getafe y, aunque su vocación por la medicina la llevaba en la sangre, pues su padre también era médico, la especialización en oncología fue más bien una casualidad.

Dr. Santos Enrech, Jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario de Getafe

Pregunta: ¿Qué te llevó a dedicarte a la oncología?

Respuesta: Cuando terminé la carrera me presenté en el ejército y para presentarte a la especialidad, tenías que prepararte 70 temas. A la especialidad que me presenté fue a angiología y cirugía vascular. Lo exámenes se repartían a lo largo de un mes y medio y no salió tan bien como esperaba, así que decidí prepararse una especialidad que estuviese al final del alfabeto para tener tiempo para estudiar y pasar de una vez a la vida hospitalaria. Así que descarté psiquiatría y traumatología y me preparé los temas de oncología y, en esta ocasión, aprobé. Yo no tenía esa vocación, pero creo que es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, porque viéndolo con el tiempo, estaba hecho para ser oncólogo.

P: Me gustaría preguntarte acerca del trato con los pacientes, ¿es lo que más disfrutas de tu trabajo diario?

R: Claro, es que es un aspecto maravilloso, entre otras cosas porque, aunque el cáncer tiene un mito, un tabú y es una enfermedad no muy bien vista socialmente, hoy en día, gracias a Dios, son enfermos que viven habitualmente mucho tiempo. Sobre todo, los que yo trato. Yo me dedico sobre todo a cáncer de mama y son pacientes que con las que estás durante años y eso hace que se cree una relación muy bonita y que los pacientes los tengan muy fidelizado.

P: La sanidad es pública en España, pero el acceso a los tratamientos no es igual para todos los pacientes.

R: El nivel de la oncología en general en España y de la investigación oncológica es espectacular. Somos un país de los más activos en Europa, en ensayos clínicos, pero hay graves problemas de equidad entre provincias, entre comunidades autónomas, en oncología y una medicina en general. Incluso se han detectado inequidades entre distintos hospitales y esto, desde luego, es un tema que es muy importante resolverlo. El problema es que las decisiones están muy parceladas, por Comunidades Autónomas o incluso por hospitales. Yo puedo tener aprobados unos fármacos para su uso y que el Hospital de Leganés que está a 5 minutos en coche no lo tenga aprobado.

P: ¿Cómo podemos mejorar la calidad de vida de los pacientes?

R: Yo siempre digo que para nosotros es importante a los pacientes darles cantidad de vida, pero también calidad de vida. Tenemos que intentar que vivan más y que vivan mejor. Los enfermos con cáncer de mama metastásico incurable mejoran la calidad de vida con nuestros tratamientos y nos ayuda muchísimo el equipo de paliativos hospitalario y domiciliario para que los pacientes con cánceres avanzados tengan la mejor calidad de vida posible.

P: ¿Y qué se puede hacer por los pacientes que ya se han curado en cuanto a su reincorporación a la “vida normal”?

 R: Ese es otro escenario. Los supervivientes de cáncer es un tema menos solucionado. Esa paciente que ha recibido un tratamiento de mama y termina y le dicen “Enhorabuena, te haremos un seguimiento, pero probablemente ya estés curada, así que reincorpórate a tu vida”. Entonces se les viene el mundo encima. Esta es una línea de investigación que estamos intentando potenciar, la rama de la humanización. Estamos participando en un estudio para identificar escalas para el mejor tratamiento para pacientes, ancianos, para pacientes frágiles. Hemos hecho junto con el Hospital 12 de Octubre, el Hospital Clínico y el Hospital de Fuenlabrada una herramienta de cribado psicológico. Con 5 simples preguntas identificamos aquellos pacientes que están mal psicológicamente desde el punto de vista de la ansiedad, la depresión y el afrontamiento de la enfermedad y se les da apoyo psicológico de forma precoz. Esta herramienta la hemos implementado en un chatbot, una herramienta de inteligencia artificial que tienen en sus teléfonos móviles, con lo cual la paciente tiene en su móvil un chat que periódicamente le pregunta e identifica si tiene algún problema. Además, manda píldoras de información y de consejos. En caso de detectar que el paciente está mal desde el punto de vista psicológico, nos salta una alerta que nos permite llamar al paciente y valorar la ayuda o el tratamiento psicológico que necesita.

P: ¿Cómo es la investigación que se hace en el Hospital Universitario de Getafe?

R: En el hospital de Getafe hacemos investigación clínica, básica, también, en temas de calidad de vida.  Contamos, además, con la ayuda de la Fundación para la Investigación Biomédica (FIBHUG) que es una vía muy importante para seguir creciendo. A corto plazo, tengo abierto un estudio en Hormonoterapia Yuvante del cáncer de mama y, ahora, en breve voy a abrir otro sobre el tratamiento de las mujeres con cáncer de mama metastásico. Una de las cosas bonitas a lo que ha llevado la investigación es al avance de la medicina de precisión. Antes, hace 20 años, el cáncer de mama o el cáncer de pulmón se trataban todos igual. Hoy en día sabemos que el cáncer de mama son 4 o 5 enfermedades diferentes y que el cáncer de pulmón incluso más. Por eso, debemos identificar cada tumor y cada tumor tiene unas características moleculares que implican un tratamiento diferente para cada una de ellas.

P: Precisamente por ese motivo, si entendemos el cáncer no como una sola enfermedad, sino como un conjunto de enfermedades diferenciadas, ¿podemos hablar de una cura o se trata más bien de apostar por su cronificación y por convertirlo en una enfermedad con la que se puede seguir viviendo?

R: Hace años se hablaba de que habían encontrado “el remedio” contra el cáncer. Eso ya sabemos que eso es imposible por lo que tú has dicho: son muchas enfermedades que no tienen nada que ver con unas con otras. Indudablemente estamos avanzando mucho. Para el cáncer de mama metastásico tardará en llegar la cura unas décadas, pero estamos muy cerca de conseguir que se cronifique. Tenemos muchas enfermas metastásicas que llevan más de 10 años sin la enfermedad, con un tratamiento que les obliga a venir aquí cada 20 días, un cuarto de hora. Pero es importante recordar que hay muchas pacientes que se curan del cáncer, a pesar de que muchos metastásicos no lo hacen, aunque se consigan largas supervivencias. En los años 80 sobrevivían a los 5 años aproximadamente el 45% de los pacientes del cáncer y hoy en día estamos en el 65% que a los 5 años están vivos.

P: En este sentido, ¿podrías explicar qué es la medicina de precisión?

R: La medicina de precisión consiste en diseñar un tratamiento para cada tumor, pero también para cada paciente. No es solo encontrar una diana molecular sobre la que puedas interactuar con un fármaco, sino que también es, o sea, es personalizar o diseñar un tratamiento para cada tumor y para cada paciente y sus características. Esto es lo que conocemos por Medicina de precisión o medicina personalizada.

A lo largo de la historia de la humanidad, se han desarrollado diferentes tratamientos con el objetivo final de encontrar la cura para el cáncer. Por muy paradójico que sea, el desarrollo de la quimio tiene su origen en las guerras del siglo XX. En la Primera Guerra Mundial, se emplearon armas químicas cuyo uso se continuó también durante la Segunda Guerra Mundial. En 1943, bombas del ejército alemán provocaron la explosión de un barco cargado con gas mostaza. Tras hacer la autopsia a los soldados fallecidos en el ataque, se descubrió que la mostaza nitrogenada había acabado con un tipo de células cuya predisposición era dividirse con rapidez, al igual que las células cancerígenas. Tiempo después, los farmacólogos Louis S. Goodman y Alfred Gilman demostraron que este gas era capaz de disminuir la linfa y, por tanto, era eficaz para curar los linfomas.

R: Un derivado de esta mostaza nitrogenada, fue uno de los primeros fármacos que se comercializó como quimioterapia. Este primer fármaco antitumoral producto de la guerra química se puso por vena a un paciente que sabía que ese mismo producto había provocado la muerte de 100.000 personas. Entonces, ¿por qué era tan difícil encontrar un fármaco que fuera eficaz contra el cáncer? Porque las células tumorales se parecen mucho a las células sanas. La célula cancerosa es muy parecida a la célula buena de la que procede. Por ejemplo, una bacteria no. Encontrar un fármaco que sea eficaz para matar una bacteria y que respete las células sanas de nuestro cuerpo, eso es relativamente fácil, porque las bacterias tienen un metabolismo muy diferente, pero el de las células tumorales es muy parecido. Ahora conocemos la existencia del ADN y de los oncogenes y ya sabemos que existen muchas diferencias entre la célula tumoral y la normal. Conocemos la causa de esas diferencias, qué mutaciones las producen y qué proteínas están alteradas. Gracias a eso se ha desarrollado en los últimos años la medicina de precisión. Ya somos capaces de encontrar fármacos que atacan a la célula maligna respetando bastante a la célula benigna. Hemos pasado de un veneno de guerra a la medicina de precisión e inmunoterapia. Esta última ha sido una revolución total, porque estimula la propia inmunidad del paciente, eso es lo ideal.

P: Volviendo al tema de la investigación, ¿los pacientes están dispuestos a participar en ensayos clínicos y a recibir tratamientos experimentales?

R: Sí, sí que lo están, y una obligación nuestra es estimularles. Tenemos tratamientos estándar muy buenos, pero tenemos que seguir avanzando y una obligación del oncólogo es impulsar al paciente a entrar en ensayos clínicos.

P: En la prevención del cáncer influye mantener unos hábitos saludables, ¿en qué grado  son relevantes?

R: El cuidar la dieta, evitar el sobrepeso, evitar completamente el tabaco y restringir lo máximo posible la ingesta de alcohol es fundamental.

P: ¿Crees que se podrán estandarizar las campañas de cribado de la mayor parte de los cánceres para detectarlos lo antes posible?

R: En los últimos años, o sea, aunque la incidencia del cáncer sigue aumentando, o sea, cada vez se diagnostica más cáncer, sobre todo por el envejecimiento de la población. Al fin y al cabo, la gente cada vez es más mayor y es una enfermedad degenerativa, al acumular mutaciones a lo largo de la vida. Gracias a Dios, la mortalidad está disminuyendo por muchos motivos. No solo porque los tratamientos nuestros sean cada vez mejores, sino también por las campañas de prevención y de cribados, para detectarlo lo ante posible. No se puede evitar el cáncer pero si detectarlo lo antes posible. Por ejemplo, el Hospital va a participar en un estudio de cribado en cáncer de pulmón. Ya son cribados estándar los del cáncer de mama y el cáncer de colon, el programa prevecam y el prevecolon.

P: ¿Cómo influye la predisposición genética? ¿Son los seguimientos y los cribados de las personas con antecedentes de cáncer en la enfermedad eficaces?

R: Sí, por supuesto. La predisposición genética tiene un papel importante. Otra forma de hacer la prevención es identificar aquellas pacientes que tienen un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad, un cáncer a lo largo de su vida, haciendo estudios genéticos. Hay familias que tienen una determinada mutación en la línea germinal, con lo cual se pueden pasar de ir de padres a hijos. Una forma también de disminuir la mortalidad de esos tipos de cáncer es identificar a esos pacientes con estudios genéticos, como se hace aquí en el Hospital, y darles una serie de consejos a ese sujeto y a esos familiares.

La investigación oncológica en España, afirma el Dr. Santos Enrech, es muy potente. Además, añade que es uno de los países que más pacientes recluta en los estudios internacionales. A pesar de eso, “no todo es maravilloso”, confiesa. “Por ejemplo, en España creo que hay en torno al cáncer como un tercio menos de patentes, por ejemplo, que en Francia y cinco veces menos patentes nuevas de nuevos productos que, por ejemplo, en Inglaterra o Alemania”. No obstante, asegura que se investiga mucho, “pero si te fijas con detalle, casi toda la investigación que hacemos es promocionada por la industria, que tiene mucho interés. Aun así, sería muy importante cubrir la investigación académica y conseguir un mayor apoyo económico futuro a nivel de recursos docentes públicos. Del Estado central o de las autonomías o de lo que sea. Ahí tenemos una asignatura pendiente”.

Federico Jiménez Losantos entrevista al doctor Llanes, jefe de Urología del Hospital de Getafe

El doctor Luis Llanes, Jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Getafe, ha acudido al programa de esRadio para hablar sobre la próstata: qué es, dónde está y cómo evoluciona a través de los años.

De izqda. a dcha.: Isabel González, Federico Jiménez Losantos, el Dr. Luis Llanes y el Dr. Enrique de la Morena.
De izqda. a dcha.: Isabel González, Federico Jiménez Losantos, el Dr. Luis Llanes y el Dr. Enrique de la Morena.

El Jefe del servicio de Urología del Hospital Universitario de Getafe, el doctor Luis Llanes, ha visitado el programa de Federico Jiménez Losantos, en esRadio,  para hablar sobre la próstata y fomentar las revisiones anuales a partir de los 50 años, o desde los 45, si hay antecedentes familiares.

“Existe mucho miedo entre los hombres con el tema de la próstata y la revisión rectal y por eso está con nosotros Luis Llanes, jefe del Servicio de Urología del Hospital de Getafe, Licenciado y doctor en Medicina y Cirugía y Profesor de la Universidad Francisco de Vitoria”, ha comenzado el famoso locutor de radio.

El doctor Llanes ha querido aclarar que “la próstata es una glándula sexual, que se sitúa justo debajo de la vejiga, abraza la uretra y su función es nutrir a los espermatozoides. Tiene una función clara en la reproducción y puede presentar algunos problemas derivados de la edad”.

Los problemas más comunes

Precisamente, la elevada esperanza de vida de los hombres en nuestro país y el crecimiento constante de la próstata puede llevar a que “a partir de los 80 años, el 30% de los varones presente una hiperplasia prostática”. Es decir, una inflamación excesiva de esta glándula que depende del estímulo de la testosterona, pero hay otros factores que influyen en el desarrollo excesivo de la próstata, como fenómenos inflamatorios, factores de crecimiento y factores genéticos.

El doctor Llanes ha querido aclarar que tener molestias o padecer hiperplasia no tiene nada que ver con el cáncer de próstata. De hecho, “el cáncer de próstata, por sí mismo, no produce síntomas. Los síntomas vienen de la hiperplasia prostática. Una cosa no lleva a la otra, ni mucho menos”.

Tratamiento farmacológico

Cuando los síntomas de la inflamación de la próstata son moderados podemos combatirlos con fármacos. Los fármacos pueden ser de tres tipos: derivados de plantas con efecto antiinflamatorio, fármacos que relajan el músculo y facilitan la micción y, por último, los que actúan sobre los andrógenos.

Históricamente, se ha dicho que el problema de los varones para orinar era la próstata, pero las revisiones periódicas siguen siendo un tema tabú que hay que normalizar. “La inflamación se puede prevenir y también tiene tratamiento. Los síntomas, que los médicos llamamos disuria, son muy molestos para quien los sufre: dolor, quemazón, chorro débil y entrecortado. Sin duda, cuando aparezca alguno de ellos, hay que acudir al médico”, asegura el doctor.

Cirugía

Hace años, los pacientes que sufrían esta dolencia tenían que esperar mucho tiempo antes de ser operados. Ahora, ya no es así. “Se opera con láser, básicamente, aunque hay otras técnicas. Y ya no es necesario esperar a que la inflamación sea severa. Es una intervención bastante rápida, de una hora aproximadamente. Y la recuperación es casi inmediata en la mayoría de los pacientes”.

El jefe del servicio de Urología del HUG asegura que hay que recurrir a la cirugía cuando “no se puede orinar por la inflamación de la próstata, si existe sangrado, infecciones de repetición, piedras en la vejiga por el mal vaciado de la orina y cuando no se quiera depender de una medicación de larga duración, que provoque efectos secundarios”.

La mejor garantía de que se ha producido un gran avance en todo lo relacionado con este tema es que se operan pacientes a diario y, superado el periodo de cicatrización, “nos aseguran que es lo mejor que han hecho nunca”.

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